San Juan en 1 semana

Marzo 2009:

La idea de viajar a San Juan de vacaciones, la verdad surgió a último momento. Al principio fue algo difícil encontrar información de los lugares menos visitados, que no sean Talampaya y Valle de la Luna.
Así que fuimos un poco “a ciegas”.
La provincia de San Juan es bastante inhóspita. Tiene zonas muy puntuales donde se asienta la población (los oasis), dejando al resto de la provincia bastante inhabitada.
Como no hay una red de transporte público que comunique regularmente esas zonas pobladas, decidimos alquilar un auto para poder movernos con independencia.

 En una semana recorrimos toda la provincia, pero la verdad es que hay algunos lugarcitos que invitan a quedarse varios días para descansar, como por ejemplo Barreal.  La ciudad de San Juan me hizo acordar un poco a la ciudad de Mendoza en lo que respecta a las acequias y el arbolado. Pero es mucho más pequeña, más simple. Con caminarla medio día creo que ya es suficiente. Fuera de la ciudad capital, los pueblos se ven bastante pobres.
Hay muchos parajes abandonados y la sequedad es total.

 ««Una gran recomendación antes de salir a la ruta»» llevar siempre agua consigo y algo de comida.
Se puede viajar por muchos kilómetros en los que no se encuentra nada para poder comprar comida siquiera.
Desde lo humano, debo decir que la gente es muy amable. Y cuando vas a comprar algo o a pedir información, al final la conversación termina con la frase “que le vaya bien!”.

 otra vez la sierra del Tontal

Sierra del Tontal

El primer día llegamos a la ciudad de San Juan a las 11 de noche. Y a esa hora todavía hacía un calor infernal. No soplaba la más mínima brisa y el aire se sentía muy sofocante. Para abaratar costos nos alojamos en un hostel barato en pleno centro, y justo nos tocó una habitación sin aire acondicionado.
««Un consejo si van en verano»» gasten unos billetes más y busquen un alojamiento que al menos tenga aire acondicionado.

Al día siguiente salimos hacia el valle de Calingasta, hasta el pueblo de Barreal. El paisaje es similar al NOA en cuanto a la vegetación, la aridez y los colores de los cerros. Gran parte del trayecto es camino de cornisa, que va bordeando al río San Juan, y pasa por varios parajes abandonados.  A medida que se ingresa en el Valle de Calingasta la vegetación es más verde y tupida y son más frecuentes los aguaceros. Cuando estábamos llegando a Barreal justo empezó a llover y es increíble lo fuerte que se escuchan los truenos, tal vez por lo encajonado del valle. El Valle de Calingasta la verdad es hermoso. Está encerrado entre la precordillera y la cordillera. Entonces hacia un lado se ven las montañas nevadas (entre ellas el Mercedario) y hacia el otro se ven las sierras de infinidad de colores.


Aquí nos alojamos en el Hostel Barreal, una casa antigua construida en adobe (muy bien conservada) y con un jardín muy frondoso, ideal para tomar los desayunos y las meriendas. Este hostel sí que es muy recomendable.
Incluso su dueño ,Pablo Schlögl ,(https://es-la.facebook.com/pages/Hostel-Barreal/292533434121080) organiza expediciones de ascenso al Mercedario. También estuvo en los Himalayas. Tiene mucha experiencia en montañismo, y es de esas personas con las que te podrías quedar hablando horas.

Hostel Barreal

Hostel Barreal

Desde Barreal visitamos el Parque Nacional El Leoncito y la Pampa del Leoncito, que es una pista de arena fosilizada donde se practica carrovelismo. Lamentablemente en esos días estaba inundada por las lluvias. Pero el paisaje igual impacta.!

Pampa De Leoncito

Pampa De Leoncito

Una vez dentro del parque hicimos un pequeño trekking al Cerro Leoncito (2500 m de altura), donde pudimos ver los dos observatorios astronómicos que se localizan allí.
Ver la descripción de este trekking Aqui!!

A la noche visitamos uno de esos observatorios (el Cesco) donde te muestran los distintos telescopios con los que trabajan y se puede hacer observación de las estrellas. Un consejo si hacen esto: lleven abrigo porque el viento a la noche es helado.
descendemos y aparecen más piedras violetas

 la luna vista desde un telescopio

De Calingasta nos fuimos hasta Rodeo, en el extremo noroeste de la provincia.
Este tramo lo hicimos por la ruta 149, que está en óptimas condiciones, ya que está mantenida por las mineras que están instaladas en esa zona. Un dato importante: la hora de la siesta es sagrada.
Si llegas a un pueblo entre la 1 y las 5 de la tarde, está todo cerrado. Nosotros llegamos al pueblo de Iglesia y ni encontrábamos lugar para almorzar. Solo encontramos un restaurante pequeño (a los restaurantes les llaman comedores) en el pueblo de Las Flores que estaba abierto gracias a que proveía comida a los camioneros. Allí la verdad comimos muy rico. Todo era muy casero (y muy barato). Esta noche nos alojamos en Rodeo, porque nos habían recomendado este pueblo. Es el pueblo más grande de la zona y con más opciones de alojamiento, pero la verdad no me pareció muy pintoresco. Creo que Jachal es más lindo e incluso tiene más vida.

dique Cuesta del Viento

dique Cuesta del Viento

Desde Rodeo pasamos a la provincia de La Rioja para llegar a Talampaya. Las rutas que tomamos pasan por lugares de gran belleza paisajística como la Cuesta del Viento, Jachal, la Cuesta del Huaco, el dique Los Cauquenes. Esa noche decidimos acampar en el parque nacional Talampaya. En realidad se acampa en la entrada, al lado del estacionamiento. Es un área bastante expuesta, por lo cual armar la carpa puede ser complicado por el fuerte viento.  Pero vale la pena la experiencia de acampar en un lugar así. Ya cuando todos los turistas se fueron, el parque se cierra y solo queda la carpa de uno en el desierto, todo alumbrado por la luna, es muy genial.  Al día siguiente visitamos los parques Talampaya y Valle de la Luna. Creo que no hace falta explicar mucho aquí, ya que información de estos dos se encuentra en varios lados. Las formaciones rocosas son impresionantes. A una misma roca le podes sacar 200 fotos y se ven todas distintas. Gracias a una suave llovizna esa mañana, el contraste de los colores se acentuó mucho más, por lo que todo el paisaje tenía una gran belleza fotográfica.

Cuesta De Huaco

Cuesta De Huaco

Valle De La Luna, Parque Nacional Ischigualasto

Valle De La Luna, Parque Nacional Ischigualasto

Submarino, Cuando Aún Estaban Las 2 Torres

Submarino, Cuando Aún Estaban Las 2 Torres

Parque Nacional Talampaya

Parque Nacional Talampaya

El Monje Y La Botella En Talampaya

El Monje Y La Botella En Talampaya

Para el final del viaje quisimos quedarnos una noche en Valle Fértil, un pequeño pueblo ubicado en el este de la provincia. Es el pueblo más grande de la zona, por lo tanto el más importante. Algo a tener en cuenta: cuando llegamos, la mayor parte del pueblo no tenía agua porque se había descompuesto la toma de agua del embalse que lo provee. Hay que buscar un alojamiento que tenga como segunda provisión de agua, agua de pozo. Nosotros nos alojamos en las cabañas “Valle Pintado”. Es un complejo de cabañas nuevo que también tiene piscina (algo llamativo en un lugar tan árido) y una parrilla por cabaña. Muy recomendable!! Sólo nos quedamos una noche aquí, y recorrimos un poco los alrededores a pie.

Cabañas “Valle Pintado”

Cabañas “Valle Pintado”

Represa En Valle Fértil

Represa En Valle Fértil

Al día siguiente volvimos a la ciudad de San Juan para tomar el vuelo de regreso a Buenos Aires. Esta vez entendí muy bien el motivo de la siesta. Hacía un calor insoportable en la ciudad. Todo cierra al mediodía hasta entrada la tarde, cuando el calor afloja un poco. Nosotros tuvimos que hacer tiempo desde el mediodía hasta la noche para tomar nuestra vuelo. Solo estaba abierto Falabella y alguna que otra confitería. Así que fuimos un rato a cada confitería para tener algo de fresco. La desventaja de San Juan es que no tiene muchas frecuencias de vuelos con Buenos Aires. Entonces no queda otra que tener largas esperas en la ciudad.  De haberlo previsto creo que es mejor quedarse en Valle Fértil para hacer tiempo allí y luego ir a San Juan solo para tomar el vuelo, ya que dar vueltas en la ciudad resulta bastante tedioso.

En resumen, me llevo una linda imagen de la provincia. Creo que Barreal es ideal para hacerlo al final para descansar, ya que el valle donde se localiza es muy bonito. Nos faltó recorrer un poco más al sur, que es donde están las bodegas, algunas de las cuales también se pueden visitar. Y es un buen destino para combinarlo con Mendoza si se tiene unos días más de tiempo.

Relato: Karina

Relato: Karina

Fotos: Darío

Fotos: Darío

Comments

comments

Comments are closed.